Un grupo de fusagasugueños está ayudando a las comunidades Indígenas. Ayudemos como podamos

TODO SUMA


Cuatro ruedas, un motor modelo 94 y algunos ruidos ocasionados por el desgaste, coordinados bajo un verde metalizado, sumado a una gran determinación para llegar hasta donde sea posible para hacer extensivo un mensaje de esperanza, son las herramientas de trabajo del equipo de ACAIMA, una organización de Fusagasugá, centrada en la operación ecoturística, que ha logrado a través de sus clientes llevar oportunidades a escenarios donde la precariedad y la necesidad cada vez más, se ven reflejada en los ojos de las comunidades que por múltiples razones se encuentran inmersas en situaciones de vulnerabilidad por los círculos de pobreza promovidos por la inequidad social y la indiferencia de todos los que a diario contamos con las condiciones mínimas para llevar una vida digna y tranquila.

Qué tal está belleza


En el año 2020, en el marco de la contingencia ocasionada por el Covid 19 en el mundo entero, ACAIMA y PÁRAMO, en compañía de miles de corazones nobles y comprometidos ubicados en todas las partes del país e incluso en el exterior, realizaron una campaña de alimentación dirigida a población en condición de calle, tanto de humanos como de caninos, que en medio del desconcierto mundial, una mañana se encontraron con absolutamente todas las puertas cerradas y una comunidad completamente aislada, que les impidió pensar en estrategias que los llevara a encontrar algún tipo de sustento. Durante 65 días ACAIMA y PÁRAMO de manera ininterrumpida llevaron cenas a más de 50 familias, actividad que unió en un solo sentir al municipio de Fusagasugá, quienes anonadados se fueron sumando desde sus oportunidades para aportar lo que bien tuvieran al alcance, que, en recuento, redundó en un acompañamiento voluntario a quienes más lo necesitaron.

En el 2021, ACAIMA llegó al departamento del Guaviare, y ahora nuevamente acude a todos ustedes para seguir demostrando que unidos somos más fuertes. Este magnífico territorio es el hogar de múltiples comunidades indígenas, entre las que se cuentan los JIW y lo NUKAK MAKÚ, pueblos ancestrales y autóctonos que aún conservan el 70% de su idiosincrasia viva, pero que, a causa del conflicto armado y la deforestación, se han visto obligados a acercarse cada vez al casco urbano, un escenario completamente hostil y poco preparado para acogerlos como se merecen.


Estas dos comunidades aún conservan formas de vida colectivas, por tanto, enfrentan los grandes retos que presupone integrar grandes familias, sin ningún tipo de sustento más allá de las actividades como la caza de animales realizada por los varones, que actualmente está prohibida por las autoridades ambientales que buscan la preservación de la fauna silvestre, y la elaboración de artesanías por parte de las mujeres de las comunidades, que se construyen como actividades insuficientes para garantizar condiciones de vida dignas bajo la mirada occidental, que hoy, en vez de apoyarlos, los observa como animales salvajes, como formas de vida que no son necesarias preservar, que les exige integrarse a una ciudadanía que no reconocen como suya, porque poseen un idioma propio y una mirada del universo la humanidad y la hermandad, completamente alejada del consumo y desprendida de las posesiones y las comodidades.

Los niños son la base


En este contexto, ACAIMA, esta vez, acompañada de LA FUNDACIÓN ARCA DE AMOR, ha llegado a compartir con los niños de las comunidades, quienes poco a poco han ido notando que detrás de los árboles y los largos caminos arenosos que separan sus resguardos del casco urbano, co existe otra forma de vida, otredad que a veces es indolente, cruel y salvaje, pero que también puede ser compasiva, fraterna y amorosa, por tanto cada fin de semana esperan a los voluntarios que se han venido sumando, para jugar durante unas cuentas horas, compartir algo de comida (a veces, el único alimento que reciben en la semana, fuera de la fariña que preparan comunitariamente) , útiles escolares y talleres lúdicos para niños, para compartir experiencias interculturales, que superan las barreras idiomáticas y culturales, porque se construyen desde el lenguaje universal del amor.


Actualmente, para el grupo de voluntarios se ha convertido en una prioridad poder construir una red de personas que puedan apoyar la consecución de prendas de vestir, kits de aseo, juguetes, herramientas lúdicas como balones, lazos, aros ula ula y todos aquellos instrumentos que sigan permitiendo que los fines de semana tengamos una cita con el corazón de nuestra Orinoco Amazonía y sus lugareños, entendiendo que tenemos mucho más que agradecer nosotros, que somos recibidos entre abrazos y risas, desde la sencillez y la camaradería de nuestros pueblos indígenas, pero que necesitan de todas las manos que se deseen sumar, para que sean muchos más los niños apoyados en temas de alimentación, aprovechamiento del tiempo libre y aseo (elementos de aseo y vestuario) que sin duda, merecen ser tratados como lo que son, NUESTROS NIÑOS.

Jugando con los niños

Por tanto, todo lo que nos puedan apoyar, será gratamente recibido, no por ACAIMA NI ARCA DE AMOR, sino por nuestra infancia indígena que debe ser motivo y causa de profundo orgullo y admiración nacional.


Con qué nos puedes ayudar:
🔻 Prendas de vestir para niñas y niños entre los 2 meses hasta los 15 años
🔻 Zapatos
🔻 Juguetes
🔻 Útiles escolares
🔻 Elementos de aseo (crema dental, jabón, pañitos 🔻 húmedos, gel antibacterial)
🔻 Alimentos no perecederos

CONTACTO:
Cel: 315-656-14-46 – 315-785-12-89
Email
a.camiloruiz86@gmail.com
dmarcela.lopez88@gmail.com
Facebook: @acaima_ecoturismo_y_aventura

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