1 de diciembre de 2022

¿Qué hay detrás del suicidio de un adolescente?

EPIDEMIOLOGÍA DEL SUICIDIO EN ADOLESCENTES

Según la OMS, unas 800 mil personas se suicidan cada año, lo que representa una tasa estimada de 11,4 muertes por cada 100 mil habitantes. Las muertes
por propia voluntad representan la segunda causa de fallecimientos entre los
jóvenes de entre 15 a 29 años, después de los accidentes de tránsito. Sin embargo, la agencia sanitaria de Naciones Unidas admite que puede haber subnotificación, ya que el estigma y el tabú que rodean a este problema hace que no se
denuncien a nivel mundial los casos de comportamientos suicidas no fatales. Se
estima que sólo alrededor del 25% de quienes intentan quitarse la vida necesitan o buscan atención médica, según el documento “Prevención del Suicidio. Un
instrumento para los profesionales de los medios de comunicación”, publicado
por OMS1
.
Las últimas cifras de suicidio en la Argentina aportadas por la Dirección
de Estadísticas e Información en Salud (DEIS), que depende del Ministerio de
Salud de la Nación, son del año 2014 e indican que en ese año se produjeron

3.340 defunciones por suicidio en la población general. La tasa de mortalidad
por suicidio fue de 7,8 por cada 100.000 habitante en 2014. En coincidencia
con las tendencias internacionales, la mayor cantidad de muertes por suicidio
se presentó entre los adolescentes y adultos jóvenes, con 976 fallecimientos en
el grupo de 15 a 24 años. Esto representa una tasa de 13,8 fallecidos por suicidio por cada 100.000 habitantes(2014). En 2014 bajó la cantidad de suicidios
en los adultos mayores en comparación con una década atrás. Pero al mismo
tiempo creció la tasa de suicidios en adolescentes y adultos jóvenes en comparación con 2004.
Según la Encuesta Mundial de Salud Escolar, que se realizó a 28.368 alumnos
de 544 escuelas secundarias de la Argentina en 2012, el 16,9% de los adolescentes había considerado la posibilidad de suicidarse ese año. Se registró también
un incremento del 3,5% de los adolescentes que habían realizado un plan concreto de cómo suicidarse: pasó del 12,6% en 2007 al 16,1% en 2012.

SÍNTOMAS Y FACTORES DE RIESGO
Los y las adolescentes en riesgo de suicidio pueden sufrir vulnerabilidad psicológica o mental, provocada por distintos factores. Esto no quiere decir que la
existencia de alguno de estos factores determinen un suicidio, pero son elementos a tener en cuenta.
Entre los más comunes están los problemas familiares graves como situaciones de violencia o agresividad, abuso sexual, los problemas en la escuela, tanto
en relación con las bajas calificaciones como el rechazo por parte del grupo de
compañeros que, en algunos casos, se convierte en bullying o acoso escolar a
través de burlas y agresiones. También pueden ser factores de riesgo las dificultades en torno a la identificación sexual y el temor a la reacción de la familia. Y,
especialmente, los intentos previos de suicidio.

Además existen algunos síntomas a los que es importante prestar atención.
Por ejemplo, el desgano y desinterés, la tristeza y la soledad que pueden estar
asociados a una depresión. En otros casos, los adolescentes manifiestan la depresión a través de un alto grado de excitabilidad. Hay algunos otros más observables como los cambios en la forma de alimentarse (pérdida o aumento deapetito) o los trastornos en el sueño.

FACTORES PROTECTORES
Son los factores que ayudan a evitar el suicidio en adolescentes, según la Dirección Nacional de Salud Mental del Ministerio de Salud de Argentina. Van
algunos ejemplos: poseer habilidades sociales que le permitan integrarse a los
grupos propios de la adolescencia en la escuela y la comunidad de forma positiva; poseer confianza en sí mismo, para lo cual los adolescentes deben ser educados destacando sus éxitos, sacando experiencias positivas de los fracasos, sin
humillarlo ni crearle sentimientos de inseguridad. Otros factores son tener capacidad de autocontrol sobre su propio “destino”, y tener una buena adaptabilidad, responsabilidad, persistencia, perseverancia, razonable calidad de ánimo y
de los niveles de actividad.

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