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Familia de Yuliana Samboní solo ha recibido gallinas

Por su parte, Rafael Uribe Noguera "pasa sus días realizando maquetas, planos y artesanías" en la cárcel la Tramacúa, de Valledupar.


Los Samboní siguen a la espera de un subsidio de vivienda, luego de huir de Bogotá hace cuatro años cuando fue asesinada su hija Yuliana.

Lo más reciente que se conoce sobre Juvencio Samboní, su esposa Anely Muñoz y los hermanitos de Yuliana, es que siguen en zona rural del municipio de Bolívar, en el departamento del Cauca.


Sin trabajo, sin casa y sin nada seguro, esta familia trata de mantenerse a flote.

La última entrevista que entregó Juvencio fue en febrero de este año, antes de la pandemia, para la Agencia de Periodismo Investigativo (API). Allí contó que el Gobierno les prometió un subsidio de vivienda, pero hasta el momento no les ha llegado.

Solo recibieron del Ministerio de Agricultura 30 gallinas, unos bultos de cemento y 200 ladrillos.


Este padre pensó que los iban a indemnizar, pero asegura que eso “fue mentira”.

Sobre la justicia en el caso de su hija, dice que con el tiempo está tratando de perdonar y dejar la rabia a un lado, sin embargo, reconoce que es muy difícil.


Cabe recordar que los hermanos de Uribe Noguera fueron absueltos por el presunto encubrimiento del crimen de su hermano y Juvencio está convencido que intentaron encubrir el crimen.


Aunque los Uribe Noguera nunca intentaron contactarlo a él o a su familia, Juvencio no los juzga y se negó a demandarlos civilmente, como le recomendaron.

El caso ocurrió el 4 de diciembre de 2016, cuando Rafael Uribe Noguera, un arquitecto de una prestigiosa familia de Bogotá, raptó, violó y asesinó a la Yuliana Samboní, una menor de 7 años que se encontraba frente a la puerta de su casa, en un barrio humilde de chapinero alto.

Actualmente, Uribe Noguera esta tras las rejas pagando una pena de más de 50 años en la Cárcel de Máxima y Mediana Seguridad de Valledupar, la Tramacúa.


Según un guarda de seguridad del Inpec que fue entrevistado por el diario El Tiempo, el confeso asesino "pasa sus días realizando maquetas, planos y artesanías con las que busca reivindicarse por el macabro crimen que realizó en un exclusivo barrio a localidad de Chapinero".




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